La faringitis aguda es una inflamación grave de la mucosa faríngea, que a menudo ocurre además de la inflamación general de la garganta y la faringe.

Causas de la faringitis aguda

Los desencadenantes más comunes de la faringitis aguda son los virus como el virus de la gripe, el rinovirus, el virus corona y el adenovirus. Sin embargo, los agentes patógenos atípicos como el virus del herpes simple, el virus de Coxsackie o el virus ECHO también pueden llevar al desarrollo de la faringitis aguda. El virus de Epstein-Barr, también conocido como virus del herpesvirus humano 4 (HHV 4) y el virus del sarampión y la rubéola, que en sí mismos forman parte del grupo del virus de la parainfluenza, pueden causar faringitis aguda además de una enfermedad sistémica y una faringitis viral. Debido al sistema inmunológico ya debilitado en este estado, las inflamaciones adicionales causadas por bacterias como estreptococos, hemofílicos influenzae o neumococos pueden ser la causa de una superinfección bacteriana, faringitis bacteriana, que a menudo es letal.

Si la infección es causada por la bacteria estreptococos del grupo A, es una faringitis estreptocócica.

Síntomas de la faringitis aguda

La faringitis aguda se acompaña de dolor de garganta y dolor intenso al tragar, lo que finalmente dificulta la ingesta de alimentos. Los síntomas que acompañan a menudo son fiebre alta, nódulos linfáticos muy inflamados y sensibles al dolor (linfadenopatía), pero también se pueden presentar dolores de oído. La inflamación de la garganta y el paladar blando (Velum palatinum) también puede dificultar la respiración de la persona afectada. Es posible que se presenten complicaciones en forma de edema laríngeo.

faringitis aguda

Diagnóstico

La faringitis aguda se puede diagnosticar mediante un examen (inspección faríngea). Se nota una mucosa faríngea fuertemente enrojecida e inflamada, en la que a menudo se encuentra una mucosa dura y pegajosa. Debido a que los ganglios linfáticos del cuello generalmente están inflamados adicionalmente, éstos se pueden sentir bien. Es importante distinguir la faringitis aguda de otras enfermedades con manifestaciones similares como el sarampión, la rubéola, la escarlatina, el transexual lateral o la amigdalitis (diagnóstico diferencial). Si presenta una infección persistente en la faringe, es una faringitis crónica.

Tratamiento

Los casos leves y medianos de faringitis aguda pueden tratarse sintomáticamente. Se pueden administrar soluciones desinfectantes para hacer gárgaras o pastillas con efecto anestésico contra el dolor. Las inhalaciones con manzanilla o té de salvia también pueden ser efectivas. Por lo general,

  • No se recomienda fumar
  • Beber bebidas alcohólicas
  • Ccomer alimentos picantes durante la duración de la enfermedad para no irritar aún más la mucosa faríngea.

En el caso de las superinfecciones bacterianas, es necesaria una terapia adicional con antibióticos, por ejemplo con penicilina, eritromicina o cefadroxil. Idealmente, la elección del antibiótico depende de los hallazgos bacteriológicos de un hisopo de garganta. En caso de fiebre alta y dolor, también se puede utilizar NSAR (por ejemplo, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico) o paracetamol.

Si la faringitis aguda es sólo una enfermedad concomitante, la enfermedad primaria se trata en primer lugar.

Faringitis aguda
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